Opinión Webtele

Esta boca es mía
(y digo lo que se me canta)

Por si algún despistado compatriota aún no está al tanto, este es el título –el primero, no el que está entre paréntesis- de lo que seguramente será uno de esos efímeros programas de ‘éxito’ a los que tan acostumbrados nos tiene el siempre criterioso Canal 12.
Este lunes 13 se cumple una semana –ininterrumpida- de este boom televisivo de trascendencia a nivel nacional y –me animo a decirlo- mundial e interestelar.
Pero, como comienzo tienen las cosas, vayamos unos días atrás, más precisamente al domingo 5 de octubre, 24 horas antes del esperado estreno de este ‘hito’ de la cultura universal.
Ese domingo, la excelsa periodista uruguaya Victoria ‘Vicky’ Rodríguez promocionó su Esta boca es mía en el neolítico y compañero Show del mediodía.
Luego de varios (muchos) minutos de tirarse con flores (kilos y kilos) los unos a los otros, Vicky esbozó algunos adelantos de su magistral programa.
Entre varias ideas de esas que dan escalofríos, deslizó una frase que no merece desperdicio: “La idea es tratar valores y principios, pero haciendo un programa entretenido”, declaró la Oriana Fallaci uruguaya.
Nadie me quita la sensación que me dejó. Suena como la coartada perfecta para estar libre de decir cualquier estupidez, porque resulta – desde hace tiempo ya- que todo tema que se toca en tv debe ser entetenido, si no no funciona.
A partir de esta premisa, que aparenta definir el espíritu del programa, sumado al nada inocente título del programa que daría para cuatro columnas más- la aristocrática pseudo comunicadora nos deleita con incisivas preguntas-dilema (?), que procuran generar un debate nacional (¿?).
Van algunas. ‘Encontré marihuana en el cuarto de mi hijo, ¿Hablo con él o dejo que siga su vida?’ O esta otra. ‘Sospecho que mi marido tiene un amante, ¿Lo enfrento o hago como si nada hubiera ocurrido?’. Y esta última, que es grandiosa, ‘¿Le darías trabajo a un ex preso?’.
Ahora, propongo yo algunas: “Si en medio de Avenida Italia el semáforo cambia a amarillo, ¿qué hacés? ¿Seguís cruzando, volvés hacia atrás cabisbajo y meditabundo, o decís má sí, que me levante el C-4 no es tan grave, si capaz que voy gratis hasta Parque de plata?
O esta, ¿El agua moja o es todo psicológico? O esta otra que es buenísima, si viene dios y te regala un deseo, ¿qué le pedís?: ¿un chivito al plato? ¿Una noche con Chris Namus? ¿O que te ponga un programa de tv en el 12 para decir boludeces?
En fin. Como dice un célebre filósofo contemporáneo, es lo que hay, valor. Por lo pronto, suscribo a aquellos nostálgicos que añoran a Néber Araújo.